ismael ali de unzaga
ismael ali de unzaga

ISLANDIA, noniná   

primera novela de Ismael Ali de Unzaga

 

Hola muchachada,

 

Muchos de vosotros sabéis de mi faceta artística y de mis continuas exposiciones.



 

Ahora he dado un giro al arte y me he lanzado a escribir una novela, la primera, después de un viaje este verano por Islandia.

 

EDITORIAL SONORA de Madrid, después de leer el manuscrito ha decidido publicarlo.

"Islandia, noniná" estará en las librerías a finales de Marzo y lo presentaremos al público en la sala Polisón del teatro Principal en Burgos el viernes 13 de Abril, a las 20,15h.



 

Estáis todos invitados. Espero que os guste tanto como a mi editor...y a mi, claro.

Os adjunto la cubierta y su publicidad sobre el libro.




 

 

>>Ismael Ali de Unzaga

https://literaturanordica.wordpress.com/author/literaturanordica/

...A lo lejos, pero no demasiado, un serpenteo de luces se disparó hacia el cielo. Una traca de fuegos artificiales en pleno día. Era el Krafla, un volcán semidormido, que cuando se despereza hace vibrar la tierra. Si se despierta del todo, cierran el espacio aéreo. En aquella ocasión simplemente bostezó, suficiente para que los pocos que por la zona andaban, todavía estaban en temporada baja, salieran pitando por esas carreteruchas en sus locos cacharros. Volcanes rugientes escupiendo lava. Manu y Jeremy, sobresaltados en un primer momento, se lo tomaron con algo más de calma. Calcularon las posibilidades de que los llegara afectar a ellos. Remotas. Contemplaban el espectáculo de luz y de color. Las serpentinas que escupía el Krafla eran hermosas. No quisieron estropear la escena con pánicos y carreras. Así que se sentaron abrigándose mejor, soplaba un viento que ni en Tarifa, se encalaron los gorros de lana y Jeremy sacó una petaca de whisky que hacía su tío Clarence. Le pegó un trago que le quemó las entrañas. Apenas podía respirar, trataba de pasar el trago.

Uhhh, yeaaaah, uncle Clarence! Yours have always been the best![1] —consiguió decir con la voz entrecortada, alabando el whiskito que hacía su tío de Inverness. Eructó al viento, se tiró un pedo y le paso la petaca a Manuel, por ese orden. En esos momentos es cuando mola estar con un escocés. No por los pedos ni los eructos, sino porque van siempre preparados para lo peor con lo mejor, su whisky de malta de doce años. God save the Queen!

 

(1) ¡Uhhh, sí, tío Clarence, el tuyo siempre ha sido el mejor!

 

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 615487428

 

ismaelalisun@gmail.com